Por Diana Villiers Negroponte

El gobierno de Peña Nieto cambió el discurso nacional acerca del crimen organizado y la violencia en México.

Pidió que los medios quitaran los homicidios de las primeras planas para calmar los miedos de sus ciudadanos y asegurarles a los inversionistas extranjeros que el gobierno tenía control sobre la inseguridad. Para hacer valer este control, se transfirió una mayor autonomía a las fuerzas armadas, así como a la policía estatal y municipal, que no tenían el entrenamiento adecuado para aplicar la ley.

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