Cualquiera de los más de trescientos episodios de la serie CSI concluye cuando la investigación de un crimen deriva en la aprehensión de los autores. Tras cuarenta y dos minutos, las evidencias científicas recabadas por un grupo de forenses y criminólogos convencen al espectador de que el expediente que se ha construido es confiable y que el detenido es el verdadero culpable. En este contexto, el espectador puede apagar el televisor y descansar con la certeza de que se ha hecho justicia. Los tiempos limitados de la televisión no permiten ver más, pero tampoco es necesario; el televidente sabe que la sanción inevitablemente llegará porque la investigación ha articulado una verdad irrefutable que coincide plenamente con la “realidad” imaginada por el guionista.

El Sistema Penal Acusatorio, orienta sus beneficios a la VÍCTIMA del hecho delictivo, nada es posible, sin la garantía de la REPARACIÓN DEL DAÑO, respecto a la cual la victima exprese su conformidad, con una adecuada representación legal y defensa de sus intereses por parte del Fiscal del Ministerio Público, que a la vez debe garantizar el pleno respeto a los Derechos Humanos del Imputado.