Todos los días percibimos el narcotráfico de diversas formas y al final se ha vuelto un panorama con el que nos hemos acostumbrado a convivir ya sea desde adentro o desde afuera, como espectadores.

Gracias a la privilegiada ubicación geográfica de México y la fertilidad de sus tierras, el narcotráfico ha resultado ser un trabajo proclive desde los años 30.[1] La producción y tráfico de drogas se centró inicialmente en zonas fronterizas, sierras, pueblos y rancherías en condiciones de marginación. Para sus habitantes el narcotráfico se ha convertido en el principal detonante económico, resultando en una concepción enaltecida de los líderes de los cárteles de drogas adoptando incluso a la figura de Jesús Malverde como “el Santo de los Narcos”, concepción que últimamente se ha reforzado gracias a la música, películas y series donde explotan el triunfo económico de los narcotraficantes.[2]

Por ende la producción y distribución de drogas se ha convertido en una actividad económica que ayuda a compensar déficit presupuestarios, permitiendo subsistir o enriquecer a un sector de la población que se dedica a la producción y/o distribución de drogas, lavado de dinero o al comercio transnacional e incluso algunos países aprovechan dichos beneficios económicos.[3]

El gobierno mexicano empieza a involucrarse más en el combate al narcotráfico en 2006 durante la administración de Felipe Calderón. El Centro de Investigación y Docencia Económicas en su reporte “La política de drogas en México 2006-2012: Análisis y resultados de una política prohibicionista” divide las acciones que tomó el gobierno, tanto a nivel estatal como federal, en tres temas: seguridad y justicia; salud; y desarrollo social y  educación. En el primer tema, el gobierno se enfocó, entre otras cosas, en fortalecer la persecución de presuntos delincuentes. En salud, se propuso la prevención y atención de adicciones. Por último, en el tema del desarrollo social y educación, el gobierno se dedicó a enfrentar el consumo de drogas, pero no a prevenirlo.[4]

Estas acciones dieron resultados adversos a los que se esperaban; de 2006 a 2013 murieron 80 mil personas, una cifra más alta que la que sumó la guerra de Vietnam según compara un ex agente del Departamento Antidrogas de Estados Unidos (DEA).[5] Los esfuerzos tampoco se ven reflejados en cifras recientes, las cuales demuestran que los homicidios dolosos han ido aumentando, se estima que 1 persona murió por homicidio doloso cada media hora en 2015 y que 6 de cada 10 homicidios cometidos en México tienen que ver con el crimen organizado. Las mismas revelan que, en el primer trimestre de este año, han habido más de 2 mil quinientas personas asesinadas por presuntos grupos del crimen organizado.[6]

La situación nos refleja que la política para combatir las drogas no contempla las repercusiones sociales y económicas que dan origen a las mismas.[7]  Conforme a los datos de la ENVIPE 2016, la principal preocupación del 59.1% de la población en México es la situación de inseguridad.[8] Esto es comprensible si tomamos en cuenta que en un transcurso de 40 años se ha dado el incremento y la consolidación de los cárteles en prácticamente toda la República mexicana.[9]

Las acciones del gobierno contra el narcotráfico han sido analizadas con ojos críticos desde la sociedad civil, en 2015 la CIDH se pronunció al respecto en su reporte “Situación de derechos humanos en México” en el cual manifestó que “la corrupción  y la impunidad han permitido a organizaciones criminales desarrollar y establecer estructuras de poder paralelas”. Hay casos documentados en los que el crimen organizado ha controlado algunos municipios del país, un claro ejemplo lo podemos percibir en el caso Ayotzinapa. Ante este panorama los ciudadanos se han organizado para formar grupos de autodefensa para involucrarse en resguardar la seguridad  de sus comunidades.

El panorama parece desfavorable y la pregunta que queda es: ¿cuáles son las propuestas para combatir este problema?

La sociedad civil ha logrado abrir el debate para transitar de una política prohibicionista a una política que regule las drogas. Esta apertura se ha visto reflejada en el debate sobre la marihuana, gracias al mismo, en abril el presidente presentó una iniciativa para regular el uso de este psicotrópico.

Otra propuesta desde la sociedad civil es reformar el artículo 73 constitucional para que la regulación del tema de la delincuencia organizada quede en manos exclusivamente del Congreso de la Unión esto con el propósito de cambiar la estrategia para combatir la delincuencia organizada.

Aún falta que los legisladores analicen a fondo la iniciativa para el uso de la marihuana y definitivamente el problema no terminaría legislando al respecto, tampoco en implementación un nuevo régimen para la delincuencia organizada, sin embargo significa dar pasos hacia un cambio, ya que la política actual no está funcionando.

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[1] Se tienen registros de grupos organizados de tráfico de sustancias  prohibidas hacia Estados Unidos que datan de esa época.  Para más información consultar: Maldonado Aranda Salvador. (2013). Negociando la violencia, enfrentando el crimen. La construcción del orden bajo el narcotráfico. En Violencia en México(189). México: Catarata.

[2] Córdova Solís Nery. (2011). La narcocultura: poder, realidad, iconografía y “mito”. 2016, de Cultura y representaciones sociales. Disponible en: http://www.culturayrs.org.mx/revista/num12/Cordova_12.pdf

[3] Para más información puedes consultar el siguiente reporte: http://unesdoc.unesco.org/images/0012/001239/123953s.pdf

[4] Información consultada en el reporte disponible en: http://ppd.cide.edu/documents/302668/0/EN%20CURVAS%20I%20CARTA%20I%20Interiores%20-%20Laura%20Atuesta.pdf

[5] Información consultada en la noticia disponible en: http://www.sinembargo.mx/21-10-2013/788369

[6] Información consultada en la noticia disponible en: http://www.animalpolitico.com/2016/04/la-violencia-del-crimen-organizado-causa-6-de-cada-10-asesinatos-segun-estudio/

[7] Ibídem.

[8] ENVIPE 2016 disponible en: http://www.beta.inegi.org.mx/proyectos/enchogares/regulares/envipe/2016/

[9] Para más información revisa la siguiente página: http://narcodata.animalpolitico.com/7-presidentes-pocos-resultados-40-anos-de-expansion-del-crimen-organizado

 

Autores: Alejandra Ramos, Alejandro Rosario, Carlos Roque, Mauricio Gómez, Marcela Recinos

Edición: Cynthia Castañeda

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